Breve Historia de Cumaná

Breve Historia de Cumaná

BREVE HISTORIA DE CUMANA

     Cumaná, ciudad capital del Estado Sucre, está situada a la entrada del golfo de Cariaco – Careacus era la denominación indígena- en el fondo de una extensa bahía que delimitan la península de Araya y la punta conocida como El Campanario, bahía considerada por Humboldt como una de las más grandes y mejor protegidas del mundo. Geográficamente su ubicación corresponde a los 64°, 10’ y 7” del meridiano oficial de Greenwich.

Cumana 500 años y su historia
Durante el período llamado colonial, fue capital de la rica y extensa Provincia que se denominó Nueva Andalucía, más comúnmente designada Provincia de Cumaná, creada por el rey Felipe II en 1598 y otorgada por capitulación de ese mismo año al conquistador español Diego Fernández de Serpa. Esta Provincia abarcaba una extensión de tierra que comprendía desde el mar Caribe hasta el río Orinoco, de norte a sur; y desde el promontorio de Paria hasta el río Unare de este a oeste. Junto con las Provincias de Caracas, Guayana y Maracaibo y las islas de Margarita y Trinidad, integró la Capitanía General de Venezuela, creada por el rey Carlos III el 8 de setiembre de 1777.
Historia de Cumaná      Los orígenes de la ciudad se remontan a 1515. A finales de ese año, frailes franciscanos se asentaron a orillas del río Cumaná iniciando un proceso de colonización pacífica por la evangelización. La isla de Cubagua, descubierta por Colon en su tercer viaje (1498), era rica en perlas. Este hallazgo determinó la explotación de este producto natural que abundaba tanto en la isla mencionada como en la costa firme vecina, que era conocida como la tierra firme de Cumaná o costas de las perlas, como también se le llamaba. Su población aborigen era de etnia Caribe, correspondientes a las tribus guaiqueríes y cumanagotos.
Cubagua es una isla inhóspita, sin agua dulce con escasa vegetación de tipo xerófilo, donde las condiciones de vida humana permanente eran escasamente satisfactorias. Estas circunstancias, obligaron al colonizador y explotador perlero buscar en la costa firme los medios y factores necesarios para su supervivencia. Incluso los indígenas -guaiqueríes-, que en ocasiones habitaban en la isla lo hacían solamente de modo temporal y cuando determinadas circunstancias lo exigían, tales como las labores de pesca, la búsqueda de perlas, o por buscar protección en caso de huracanes
La presencia en La costa de Cumaná de agua dulce en abundancia, fácilmente tomada en la desembocadura del río de su mismo nombre, animales de caza, madera, y mano de obra indígena de fácil explotación, así como de hembras para la satisfacción del deseo sexual, permitieron que se estableciera entre Cubagua y la costa firme un continuo tráfico que desde su inicio determinó un comercio esclavista, por el cual, se apresaban aborígenes y se vendieran como Mano de obra esclava en Cubagua e incluso en La Española.
Ya desde 1504, fue preocupación del monarca español la construcción de una fortaleza en la costa de Cumaná, que sirviera de protección y defensa a ese rico granero o despensa que era Cumaná para Cubagua. El Rey Fernando el Católico solicitó del Comendador Nicolás de Ovando, quien ejercía el Gobierno de las Indias, procurase la construcción de la fortaleza. Ovando comisionó a Cristóbal Serrano y Juan Rabé para que se trasladasen a Cumaná y escogiesen el sitio.
Esta comisión presentó su informe en 1509. Para esta época, aumentaba el desarrollo y poder de Cubagua y aún cuando se consideraba necesaria la construcción del fuerte, no querían los cubagüenses que lo fuera por La Audiencia de Santo Domingo, para evitar así, que el territorio de Costa firme, e incluso la misma Cubagua, estuviese subordinado a la Audiencia, sino depender directamente del Gobierno de dicha isla y ésta, del monarca español. A medida que transcurría el período de explotación perlera, se acentuaba y agravaba la explotación indígena y el comercio de esclavos.

Historia de Cumaná en sus 500 AñosBreve Historia de Cumaná

     Los atropellos y atrocidades cometidos, fueron conocidos de las órdenes religiosas, franciscanos y dominicos, que residían en La Española, quienes determinaron, previa autorización del Consejo de Indias, trasladarse a Cumaná, para iniciar un proceso de colonización pacifica evangelizadora y protectora en lo posible de la exterminación inhumana de la población aborigen.
Fray Pedro de Córdoba, dominico, desde 1513, solicitó y obtuvo permiso para colonizar en la costa firme de Cumaná, sin la intervención de Las autoridades españolas, de Santo Domingo o de Cubagua. En el último trimestre de 1514, partieron de La Española, fray Francisco de Córdoba y el lego Juan Garcés, quienes llegaron a la región denominada Macarapana, continuación de la costa de Cumaná hacia el oeste, y allí se asentaron, estableciendo una convivencia armónica con La población indígena.
Una expedición esclavista organizada en Santo Domingo, dio al traste con este inicio evangelizador y los dos frailes dominicos fueron muertos por los indígenas, vengando así sus compañeros esclavizados. En 1515, franciscanos y dominicos se unen para organizar otra expedición evangelizadora, la cual tuvo lugar a fines de 1515. Según el padre Las Casas, los representantes de ambas órdenes embarcaron en una sola nave. El cronista Fernández de Oviedo afirma que fue en naves distintas.
Lo fundamental es, que los franciscanos llegaron a Las costas de Cumaná, a fines de noviembre de 1515, y cerca de la desembocadura del río, “a un tiro de ballesta” dice Las Casas, construyeron de paja y caña un convento y una iglesia donde dijeron la primera misa en tierra firma. Alrededor, se creó un asiento indígena o rancherío de choza de paja, estableciéndose un poblado de indios, también el primero en tierra firme y organizaron un sistema comunitario dirigido por los frailes, quienes procuraron disminuir las atrocidades del comercio esclavista.
Los dominicos asentaron más abajo en la región indígena de Chiribichi, hoy Santa Fe. La comunión indios-franciscanos se prolongó con bastante armonía por espacio de cinco años, durante los cuales fueron llegando a la misión nuevos frailes. En 1517 dirigía la misión franciscana de Cumaná Juan Garceto, natural de Picardía (Francia). Se creó una escuela para enseñar el idioma castellano y nociones indispensables de religión, métodos para cultivo agrícola y siembra de frutas y plantas comestibles de España.
Este sistema comunitario fue organizado bajo la exclusiva rectoría de los frailes y parte de las cosechas se vendían para el sostenimiento adecuado, principalmente maíz y tubérculos comestibles, así como pescado salado. Políticamente no pertenecían a ninguna autoridad civil o militar. Como misión religiosa, solo dependían de los superiores residentes en La Española.
En 1520, un grupo de esclavistas capitaneado por un tal Alonso de Ojeda de idéntico nombre al descubridor, asoló la tierra firme tomando numerosos aborígenes, que vendió como esclavos en Cubagua, especialmente por las regiones de Chiribichí y Macarapana. Levantados Los indios coordinaron una rebelión que destruyó los asientos de Santa Fe y Macarapana y marcharon sobre la misión de Cumaná, logrando los frailes huir hacia Cubagua. Informada la audiencia designó a Gonzalo de Ocampo en 1521, para castigar a los sublevados, cumpliendo éste, ferozmente su cometido.
Luego de su castigo, designó al poblado con el nombre de Nueva Toledo. Con anterioridad, desde 1515, el padre Bartolomé de Las Casas había partido a España, desde Santo Domingo para solicitar del Rey permiso para iniciar por la región de Cumaná un proceso colonizador, sin intromisión de las autoridades y conquistadores españoles. Regreso a América en 1521 cuando Ocampo partía a Cumaná a ejercer el castigo. No pudo evitar Las Casas que Ocampo descargara sobre la población aborigen cumanesa su insania vengativa, pero una vez regresado a Santo Domingo el conquistador, se dirigió a Cumaná donde fue recibido por la misión.
Regresó Las Casas a Puerto Rico en busca de colonos para poblar, pero luego de su partida, una nueva expedición esclavista provocó otra rebelión indígena, que esta vez afectó con mayor energía la región de Cumaná. Designó esta vez la Audiencia a Jácome Castellón en 1523 para la ejecución del castigo. Este con igual insania que Ocampo, castigó implacablemente a la población indígena, pero a pesar de La protesta de Los habitantes de Cubagua, que consideraban a La costa firme una dependencia de Las autoridades, de la isla, y probablemente con el apoyo de Santo Domingo, cuyas autoridades también procuraban el mando de la región costera, permaneció en el poblado al cual designo con el nombre de Nueva Córdoba, tal vez desconociendo la designación de Ocampo, o por diferenciarse de él. Construyó cerca de la desembocadura del río una fortaleza de ~Cal y canto>, como relata en sus Elegías Juan de Castellanos. Se consideró Castellón Gobernante de Nueva Córdoba y solicitó del Rey un escudo nobiliario donde aparecieran el río, el mar y la fortaleza. Siete años permaneció Castellón en Cumaná, evito nuevas incursiones de esclavistas, así como también ratificó su independencia de las autoridades cubagüenses.
En 1530 un sismo destruyó La Nueva Córdoba, pero Castellón permaneció durante dos años más, hasta 1532 cuando se retiró a Santo Domingo, no sin antes reconstruir el poblado, obligado por la autorización del Rey, de que dependiese de Cubagua. Las autoridades de la isla designaron como Alcaide de la fortaleza de Cumaná a Andrés de Villacorta mientras el fraile franciscano Antonio de Bilbao, residente en Cubagua, proseguía la evangelización.
El primero de febrero de 1562, Francisco de Montesinos, llegó al poblado de Nueva Córdoba, reunión los habitantes, entre los cuales se encontraban, colonos españoles, huidos de Cubagua después del huracán que destruyó la isla en 1543, y el mestizaje formado durante tantos años. De acuerdo a las Leyes de Indias, le designo Cabildo o Ayuntamiento. Este Cabildo constituyo la primera organización política, que como gobierno oficial se constituyo en el ya antiguo asiento misional.
El 24 de noviembre del mismo año, llegó a Nueva Córdoba Diego Fernández de Serpa, designado el año anterior como Gobernador de la Provincia de La Nueva Andalucía. Serpa repobló la Nueva Córdoba con nuevos colonos traídos de España y por Acta levantada ante notario la devolvió el nombre indígena de Cumaná. Tres años más tarde el 21 de enero de 1572 se le asignó como Patrona la virgen de Santa Inés, de aquí el cognomento de Santa Inés de Cumaná, como fue designado posteriormente.
En 1591, el 2 de julio, el rey Felipe II le otorgó el titulo de Ciudad y le concedió Escudo. Reza la Cédula real: hago presente a La dicha ciudad de Cumaná un Escudo, la mitad de él, con una cruz colorada en campo de oro, y el hueco de ella lleno de perlas y en lo bajo, ondas de mar; y en la otra mitad, Un tigre de oro rampante en campo azul, y alrededor de dicho escudo, ocho cabezas de águila y encima la figura de Santa Inés abogada y patrona.
Desde el siglo XVII, la ciudad se desarrolla sin interrupción. Colonos españoles aumentan continuamente su población. Son ellos, Los troncos familiares, de quienes descenderán Los criollos cumaneses, que posteriormente detentarán el poder económico y el político, representado en el Ayuntamiento. A ellos se añaden los criollos del mestizaje indo-español, emparentados con aquellos y que orgullosamente llevaban los mismos apellidos; los indios, negros y mulatos; toda una gama racial que constituyó la etnia colonial.
El río Cumaná, designado posteriormente Manzanares, por un madrileño con nostalgia de su ciudad natal, delimitó las dos parroquias iníciales; Santa Inés, como La patrona, donde residía el Gobernador, funcionaba el Ayuntamiento y habitaban los criollos ricos, representantes de la oligarquía política y económica, y Altagracia en honor de Nuestra Señora, la virgen del mismo nombre, donde residían los indios, los criollos de escasos nombre, poder económico y todo el mestizaje indo-negro-hispano. Un puente de madera servía de unión entre ellas con las limitaciones sociales de la época.
A consecuencia de las incursiones piratas de franceses, ingleses y holandeses, hubo necesidad de proteger la ciudad. Para ello se construyeron a partir de la segunda mitad del siglo, las fortalezas de San Antonio y de Santa María de la Cabeza, esta última residencia también de los gobernadores: el reducto de la Candelaria en el cerro del Pan de Azúcar y la fortaleza de San Carlos con su anexo La batería de La Boca, en La desembocadura del rio. También a mediados de dicho siglo se inician las cátedras de latín, gramática castellana, aritmética y conceptos de teología cristiana.
La dama criolla, Doña María de Alcalá crea y sostiene una escuela para niños pobres, con casa propia y sueldo para el maestro. Así transcurre el siglo XVII mientras que paralelamente se desarrolla una actividad económica basada en el trabajo agrícola y la pesca, a la cual se anexa la conservación del pescado por la sal y su exportación hacia las regiones vecinas y el exterior antillano. La siembra de la caña de azúcar y la producción del ron, constituyó otra fuente de actividad económica. Todas estas actividades eran sumamente productivas porque La mano de obra era sumamente barata.
Para la segunda mitad del siglo XVIII, se crea por Cédula real de fecha 24 de diciembre de 1759, las cátedras oficiales de gramáticas y latín, inicio de las actividades de educación media, para Los hijos de los criollos ricos, a Las cuales se les añadió posteriormente, teología y aritmética. Los egresados podían continuar estudios superiores en las Universidades de Caracas, Santo Domingo y Cuba. También, por iniciativa particular en el último tercio del siglo, se construyó el Hospital llamado de Caridad, financiado par el eximio sacerdote Antonio Patricio de Alcalá, al que dotó de rentas propias para su sostenimiento. Al comienzo para enfermos pobres, Luego cumplió también funciones de Hospital Militar. Su actividad duró hasta 1945 Mi ejerció funciones como médico y director el Dr. José María Vargas desde 1809 a 1812.
EL 27 de abril de 1810 la ciudad de Cumaná se adhiere al movimiento emancipador que se inicia en Caracas el día 19 el Ayuntamiento provincial dirigido por don Javier de Mayz, creó un gobierno independiente constituido por un ejecutivo que preside don Vicente de Sucre, un poder Legislativo del cual formó parte el Dr. Vargas y un poder Judicial, presidido por el jurista cumanés Dn. Mariano de Ila Coba, y la primera Universidad de Cumaná.
La reacción de Monteverde en 1812 dio al traste con este gobierno autonómico y Los patriotas cumaneses, son encarcelados muchos, y otros logran emigrar a Trinidad donde el joven militar Santiago Mariño, junto con decididos colaboradores, planifican una invasión desde la isla de Chacachacare. El 11 de enero de 1813 invaden por Güiria y entran victoriosos a Cumaná el 3 de agosto del mismo año, consolidando al mismo tiempo la liberación de todo el oriente. La reacción de Boves en 1814 con la toma de Cumaná el 16 de octubre de dicho año, determino un período de dominación realista que se prolongó hasta el 16 de octubre de 1821, cuando la libera definitivamente el Gral. José Francisco Bermúdez.
A partir de esta fecha se integra a la Gran Colombia hasta 1830.
Creada La República de Venezuela fue capital de La Provincia de Cumaná, una de las once provincias iniciales de la nueva República, comprendía en su extensión, los actuales estados Sucre y Monagas.
La historia de La ciudad a partir del año 1831 está enmarcada dentro de las características políticas de ese largo periodo de nuestras guerras civiles, con las alternativas propias de dichas circunstancias, el caudillismo regional, y Los intentos seccionales que arrancaban desde el periodo colonial.
Señalamos como hitos esenciales en el siglo XIX, La creación del Colegio Nacional, para estudios Superiores el 28 de febrero de 1834; la creación de la Escuela de Medicina en 1850, y las investigaciones científicas del Dr. Luis Daniel Beauperthuy entre las cuales destacan el descubrimiento del insecto trasmisor de la fiebre amarilla y Los resultados en el tratamiento de la lepra. EL 15 de Julio de 1853 tuvo lugar un violento terremoto que destruyó casi toda La ciudad. A partir de entonces sigue un periodo de decadencia política y económica que se prolonga hasta 1935.
Desde 1936 surge un proceso de desarrollo lento pero progresivo hasta 1950, cuando, gracias a la creación de La Universidad de Oriente se incrementa. Buen ejemplo de ello es el aumento poblacional que casi cuadruplica La población en el lapso de unos 30 años. Paralelamente al desarrollo cultural, se efectúa el desarrollo industrial, éste menos intenso, pero promisorio. Para 1968 existen además de La Universidad, el Instituto Tecnológico Universitario: siete planteles de ciclo básico común seis de ciclo diversificado, cuatro Institutos privados de educación primaria y secundaria.
Entre sus hijos ilustres figura en primer término, Antonio José de Sucre, vencedor en Ayacucho, por cuya victoria recibió de titulo de Gran Mariscal, considerado como la segunda figura militar y política de nuestra Historia Políticos de la talla de José Silverio González y Pedro José Rojas; escritores como José Antonio Ramos Sucre, uno de los grandes estilistas de nuestro idioma; poetas como Andrés Eloy Blanco; médicos como Salvador Córdoba, brillante cirujano; Arturo Guevara, connotado historiador; juristas como Juan Manuel Martínez Alcmán y Andrés Level de Goda, destacadas figuras del período colonial; maestros como el Pbro. J. A. Ramos Martínez, Silverio González Varela y Cristóbal de Quesada, maestro de Andrés Bello y tantas otras relevantes figuras que son gloria de nuestra nacionalidad.
 

POR: JOSÉ MERCEDES GOMEZ

(Cumaná 1919-1994)(Cronista oficial de la ciudad)

 

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